vendredi 2 novembre 2007

La idiosincrasia de los peruanos: La mediocridad

Nuestro país tiene un potencial económico y natural envidiable. Todos dicen que podríamos ser una gran potencia, que nuestra realidad sería otra. Y la carencia de estos éxitos es siempre achacado a la clase política, a los sucesivos gobiernos, y al Estado mismo. Pero el problema no está en nuestra clase dirigente. El problema del Perú en todos los aspectos subyace en su gente misma.

No es una cuestión de política de un gobierno, sino de la idiosincrasia de los peruanos, aquella innata mediocridad, corrupción, informalidad, indisciplina y autodestrucción que ha convertido al Perú en un país sin rumbo. Y todo esto tiene una sola raíz: la pobre educación imperante.

Vayamos paso por paso. Es muy clásico escuchar siempre en las calles la frase “Así no más”, o “¿Qué tiene?”. No hay mejor ejemplo que la misma capital. Las personas carecen del sentido de competencia, no hay un deseo grande de superación. Es suficiente que, como los animales, se conformen con comer y tener un techo, sean cuales sean las condiciones. Muchos dirán que se trata de pobreza, pero miren bien, y verán que es mediocridad. Existen familias en las zonas marginales de Lima que siguen viviendo en condiciones paupérrimas, pudiendo haber salido de esos lugares hace mucho. Pero la falta de competencia, es decir, el simple hecho de hacer más de lo que puede el otro, hace que muchos mantengan estilos y condiciones de vida invariables por muchos años. Los peruanos carecen de competencia. Muy pocos luchan por mejorar los lugares donde viven.

A esto se suma la falta de respeto propio. Los peruanos son incapaces de hacer respetar sus derechos y de respetar sus propias vidas. No necesariamente por falta de conocimiento de las leyes que los respaldan, sino de la inexplicable carencia de sentido de justicia y amor propio. Eso se refleja en el hecho de transportarse como sea, vivir como sea. Toda una clara muestra de mediocridad. Los resultados a esto se ven en la cantidad de muertos del terremoto de Pisco, o en los constantes accidentes de tránsito con víctimas mortales. Y es que los peruanos son temerarios, desafían al peligro, no les importa si exponen su vida, sólo interesa vivir como sea.

Se es mediocre cuando se carece de amor propio. Muchos dirán que los peruanos arrastran la humillación de haber sido conquistados, pero eso ya pasó hace mucho. Es ahí donde la educación juega un papel preponderante.

Este es el primero de futuros artículos sobre la idiosincracia de los peruanos.

Historia no es instrumento de resentimiento


Hace poco, mientras compraba pan cerca de casa, entró a la panadería un anciano profiriendo sus ideas antiguas contra la liberalización de los jóvenes, y como siempre, a favor de una época que se desvanece, la clara fobia de los viejos a la desaparición de las ideas y costumbres con las que crecieron. Proclaman a los cuatro vientos su miedo a perder los valores impartidos.


Bueno, yendo al grano. Una de las cosas que decía el anciano y que llamaron mi atención fue que él expresaba su deseo que los judíos mueran, porque habían sido los culpables de la muerte de Jesús. Cuando el anciano se fue, entró luego una señora de unos 50 años, y dijo que los españoles eran unos chancheros y que nosotros éramos más, en clara alusión a las recientes manifestaciones racistas contra latinos en España.

Esto me hizo reflexionar sobre el mal sentido que le da la gente a la historia. En América Latina la gente vive con un resentimiento constante hacia el pasado, y para colmo, un pasado demasiado antiguo, como si se tuviera que recurrir a épocas milenarias para justificar comportamientos actuales. Los judíos que mataron a Cristo hace mucho que murieron, y los españoles que llegaron a América también desaparecieron.

Con nostalgia, aún se vive en función a épocas pasadas, una gran señal de subdesarrollo. Miren a Europa, escenario de dos guerras mundiales, de conflictos entre monarquías a lo largo de su historia, y sede de los principales campos de batalla en la trayectoria bélica de la humanidad. Y ahora que son? Un grupo de países que supieron vencer y enterrar ese pasado para consolidar intereses comunes y afianzar un futuro para todos, la base para la creación de la Unión Europea.

En Estados Unidos, una de las pocas veces que tengo que reconocer algo a los gringos, también lograron vencer las desavenencias que los llevaron a una guerra civil, para iniciar una historia de progreso. Y aquí, aún no enterramos el pasado.

La historia no debe ser instrumento de resentimiento, de creación o continuidad de conflictos, que rija determinantemente nuestra vida. La historia es un instrumento de memoria y de aprendizaje, un ejemplo de lo que se debe hacer y no hacer en el futuro, es una experiencia.

Y por no utilizar de modo correcto la historia, es que muchos de los conflictos actuales se fundan en enfrentamientos que, a pesar de los siglos transcurridos, aún no son saldados.

El presente y el futuro lo construyen los pueblos basados en experiencias, en la historia. Y cada pueblo es responsable de su propia historia. Veamos la realidad que me es más familiar en el mundo. Si los peruanos perdieron la guerra con Chile a fines del siglo XIX, no fue exclusivamente por culpa de los chilenos. Los peruanos saben que su desorganización fue un factor importante para la derrota. Por eso la historia enseña y de ella se aprende, no está para usarla como instrumento de descarga y culpar a otros de nuestra desgracia. Las personas y los pueblos evolucionan, y cada vez más, la gente mira más hacia el futuro, pero sin olvidar que somos producto de una historia construída por nosotros mismos. Es responsabilidad de las nuevas generaciones sellar esa historia de resentimientos, e iniciar una historia de progreso.

Prometeus: No pasa nada


Prometeus si es más radical. Pero a esto sólo basta decir una cosa. La historia del hombre es como la materia, no se destruye, se transforma. Y en lo que va del último siglo y el que comienza, todos los inventos que han revolucionado la vida del hombre, no han hecho otra cosa que evolucionar, más no desaparecer. Todos los inventos se complementan. En las redacciones de los diarios, siempre existe una radio de noticias encendida, o un televisor tranmitiendo los hechos. Y así ocurre con todos los medios de comunicación, incluso en las salas de redacción de los diarios on-line. Es más, que aburrido sería si todo fuera lo mismo. El mundo y los hombres son grandes por su diversidad.
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EPIC 2015: No tan lejos de la realidad




Si puede verse apocalíptico, pero no dista de la realidad. En la actualidad muchas empresas se unen y aprovechan las fortalezas de cada uno para construir un gran imperio económico. Buscan tener el poder y la influencia, para consolidarse en el rubro que les corresponde. Igual pienso que sucedería con las empresas de Internet. Es necesario estar atentos, para evitar que la información y la comunicación caiga en manos de un solo conglomerado que maneje a su antojo las noticias en el mundo. Con la globalización, hasta las dictaduras y monopolios pueden ser globales.
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